• Ayana

Más que regalos navideños

La Navidad es una festividad que normalmente, si tenemos niñ@s (o no tan niñ@s) en casa o cercanos, se vive con ilusión. Acostumbra a ser una festividad en la que hay regalos, premios, presentes...de todo tipo que actúan en muchas ocasiones como reforzador positivo (se acostumbra a decir muchas veces, no tan acertadamente: “si no te portas bien, los reyes no te traerán nada”). Los reforzadores positivos nos ayudan a mantener conductas que queremos que se repitan, y que normalmente se acompañan de emociones vividas como agradables, tales como la alegría, la conexión, la euforia…

No obstante, existen otros tipos de reforzadores positivos de calidad, que aumentan nuestros niveles de oxitocina y que generan emociones cómodas para la mayoría de nosotros. El contacto afectivo, la proximidad y el vínculo son por excelencia, este tipo de reforzadores.

En Navidad se abre la oportunidad a los reencuentros sociales, familiares y vinculares, vividos con elevada intensidad en estas fechas. Podemos aprovechar este contexto que nos ofrece la festividad para acercarnos y compartir con los demás, con el fin de fortalecer y valorar nuestros vínculos y a las persones significativas que tenemos a nuestro alrededor. Puede ser un buen momento para plantearnos mantener una periodicidad relacional con esas personas durante el año, siendo la Navidad un buen punto de partida.

Por otro lado, puede haber realidades muy diversas. Realidades en las que compartir con la familia no sea motivo de disfrute ni de satisfacción. A veces los reencuentros pueden no ser deseados o nos pueden hacer sentir emocionalmente incómodos. Podemos incluso experimentar sensaciones de disgusto al no poder sentir las emociones que se exigen como normativas en contextos navideños. Pero también está bien. Y es legítimo. En ese caso, te invitamos a buscar espacios que hagan sentir a gusto y confortable, donde puedas sentirte más cómodo contigo mism@, escuchándote y estando receptiv@ a aquello que necesitas.


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